sábado, 2 de enero de 2010

Lluvia en soledad


Llovía, y las fachadas de las casas lloraban por las paredes las penurias que albergaban. El pueblo no era feliz, no lo era la comarca, ni el país. Y esa misma tristeza se extendía hasta donde su pensamiento alcanzaba, aunque nunca se planteó como esto le afectaba.

Decidió salir a recolectar gotas de lluvia, eso nunca fallaba, siempre se sentía mejor con un buen tubo de ensayo de llanto recién goteado.

1 comentarios:

Javi PuraVida dijo...

ole, que delicadeza.